Educar en valores desde lo cotidiano
Lo que hacemos enseña más que lo que decimos
Nuestros hijos escuchan nuestras palabras todos los días, pero observan nuestras acciones todo el tiempo. La disciplina, el respeto, la responsabilidad y el esfuerzo no se aprenden únicamente mediante consejos; se construyen viendo cómo los adultos enfrentamos la vida cotidiana.
Cuando los niños y adolescentes descubren que aprender también es parte de la vida de los adultos, el estudio deja de sentirse como una obligación exclusivamente escolar.
Lo que decimos... y lo que realmente enseñamos
| Cuando decimos... | En realidad enseñamos cuando... | |
|---|---|---|
| “Debes ser responsable con tus tareas.” | Cumplimos nuestros compromisos aunque estemos cansados. | |
| “No dejes todo para última hora.” | Organizamos nuestro tiempo y planificamos nuestras actividades. | |
| “Respeta a tus profesores.” | Hablamos con respeto de la escuela y de quienes educan. | |
| “Lee más.” | Nos ven disfrutar de un libro, una revista o una noticia interesante. | |
| “No te rindas.” | Persistimos cuando algo no sale bien al primer intento. | |
| “Esfuérzate.” | Reconocemos el valor del trabajo constante antes que el resultado. | |
| “Aprende de tus errores.” | Aceptamos nuestros errores y mostramos cómo corregirlos. |
Los hábitos que queremos formar en nuestros hijos comienzan, casi siempre, con los hábitos que fortalecemos como familia.